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Oda a la tangibilidad

De la urgencia de volvernos tripas | De la urgencia de volvernos cuerp@s




por Flor Gauna*

En días en que lo intangible impera con consumos acumulados de conferencias, series, reflexiones, visitas virtuales, debates y conversaciones que nunca terminan; en días de jaque para el trabajo de la cultura de nuestra ciudad y del mundo … necesito recordarme y subrayar que la gestión Cultural no puede ser otra cosa que la tangibilidad. Generar ese cambio en la realidad, hacer que algo suceda, materializar esa idea que viene a dar respuesta a una situación que encontramos y sobre la que las tripas nos piden actuar. La tangibilidad se siente en la panza cuando nos ponemos nerviosos por un estreno, en la sangre que bombea nuestro corazón galopando fuerte cuando vemos nuestras ideas hacerse imágen en un afiche, en nuestra respiración que se suspende cuando agradece un artista, un niño o un abuelo del público, un alumno… en los músculos contraídos, listos para correr, actuar, resolver en plena escena. Actuantes en las sombras, tras bambalinas, siempre atentos: Virtuosos trabajadores de la cultura. Hacemos tangible la dedicación con unos estallidos sólo equiparables a los que sacuden nuestro cuerpo y nuestra alma en el encuentro con el mejor amante, cuando logramos esas conexiones únicas y nos entendemos mediadores en una experiencia transformadora, chiquita , grande, inmensa. Ahí sí que el tamaño no importa . Cuando transpiramos y dudamos antes de cada salida al día D como si fuera la primera vez; cuando nuestras mejillas se llenan de un calor (y un color) que viene desde adentro, incontrolable al compartir tímidamente una idea que otros aplauden o no entienden, pero igual la compartimos. ( como ahora) Lo tangible se siente como ese nudo en la garganta y el cuello rígido al aguantarnos lo que queremos decir, al observar las dificultades que viven nuestros compañeros y hacemos nuestras sus angustias … finalmente decidimos hacer palpables esas palabras que nos golpeaban la puerta, y las declaraciones brotan desordenadas pero potentes por la boca, por los ojos, por el teclado, por la acción. Somos tripas, cuando sentimos que nos echan leña al fuego al ver los ojos encendidos de ese interlocutor al que le contamos nuestro proyecto , y eso nos enciende más y más y transpiramos y elevamos la voz, y seguimos . Hagamos tangibles las ganas, la esperanza, las ideas, las reflexiones, ese noseque que genera cada encuentro con el compañero, con el hacedor, cada debate e intercambio.. Esa es nuestra misión, ese es nuestro trabajo. Y cuando lo dejemos de sentir en las tripas , cuando nos quedemos en la intangibilidad y miremos para otro lado, queridos compañeros de ruta en la gestión cultural, irremediablemente deberemos cambiar de profesión. *Se trata de la adaptación de un texto surgido en el marco del curso de Comunicación y Gestión Cultural del Instituto Cultura Contemporánea en Junio de 2020 en medio del aislamiento obligatorio surgido por la Pandemia del COVID-19





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