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¿Qué nos traen al mundo del arte los NFTs?

por Siu lizaso para la columna ECLOSIÓN de Capital Creativo en aymag.com

octubre 2021


A esta altura ya no quedan dudas de que la pandemia y la vinculación con las pantallas han cambiado nuestras formas de recibir la información y también nuestros hábitos de consumo. Lo que sí quizás sorprende es el reciente y importantísimo lugar a los NFT que estas instancias han potenciado, los cuales no sólo están captando la atención de nuevos inversores sino también de artistas.

Pero para empezar: ¿De qué hablamos cuando hablamos de NFT? Estas siglas, en inglés, refieren a Non Fundable Token; es español “Token No Fungible”.

“Fungible”, en economía, significa aquello que se puede intercambiar fácilmente, como -por ejemplo- el dinero. Y algo “No Fungible” es aquello intercambiable con propiedades únicas. De esta manera, los NFT serían activos "inimitables" que pueden ser comprados y vendidos como cualquier otro tipo de propiedad de características únicas determinadas por un sello de autenticidad o TOKEN.

¿Entonces, cómo funcionan?

Cuando una pieza de arte es tokenizada, se crea un código digital de propiedad, a ello se llama “tokenizar” una obra a través de los NFT. Así, esta pieza, tiene un registro de quién la posee y cuántas veces fue vendida en su TOKEN, el cual funciona como una especie de “libro de contabilidad” de esta pieza.

De todas formas, vale la pena mencionar, que esto no impide que la obra siga reproduciéndose y girando sin parar en el ciberespacio. Por citar un ejemplo, millones de personas han visto la pieza “Everydays: The First 5000 Days”, del artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple; la cual se vendió por US$6,5 millones de dólares. La imagen ha sido copiada y compartida infinitas veces, pero el comprador del NFT posee un token que prueba que él es el propietario de la obra "original".



Everydays: The First 5000 Days, del artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple.

Repensarnos desde lo digital

Habiéndonos introducido levemente en este nuevo escenario podemos empezar a replantearnos cuáles son las consecuencias que trae este fenómeno al contexto artístico actual. La comercialización digital del arte ha retomado con fuerza temas que en los mecanismos del arte contemporáneo (en su romance con el arte conceptual) habían quedado quizás un poco de lado. Resulta notable percibir una especie de retorno a la imagen per-sé, potenciado al máximo por redes sociales como Instagram o Discord; siendo estos espacios virtuales, en ambos casos, los que generan el engagement y/o las ventas.

En Córdoba, el artista visual Lucas Aguirre, quien hace años que trabaja con sus obras en las plataformas digitales, sostiene:

Actualmente hay obras en el ecosistema digital que no toman como eje únicamente la imágen, sino que juegan con los conceptos de programación, por ejemplo; modificando los contratos inteligentes de Etherum (Moneda utilizada para obras que se venden en NFT que también funciona como herramienta que genera estos contratos inteligentes). ”

Por otra parte el encuentro con la obra abandona el habitual espacio público de la galería, el museo y las formas de exposición tradicional para dar paso a una experiencia en la que el espectador y la obra no tienen intermediarios visibles; todo ocurre en plataformas que los usuarios exploran desde la intimidad de sus hogares sin agentes patentes de legitimación. Priman así el resultado final, el acabado de la pieza, la imagen, el gif o la animación, y la experiencia directa entre el artista, la obra y el espectador.

En este sentido, Lucas Aguirre, indica: “el lobby que necesita la venta de obra a través de plataformas de cripto arte ya no es a través de instituciones; sino que se realiza de persona a persona, siendo mucho más amable, menos exclusivo y más horizontal.”




Lucas Aguirre / Franco Bellavita Ubicua

Escaneos 3d trabajados en software de escultura y pintura en realidad virtual.



Este fenómeno en el arte se ha acelerado a causa de procesos que están determinados por el acceso masivo a los soportes tecnológicos y la relación constante de las personas con las pantallas; se modifican los modos de consumo y, por lo tanto, las prácticas en el mercado del arte.

Peter Sloterdijk, filósofo y catedrático alemán de la Escuela de Arte y Diseño de Karlsruhe, aporta: “Podemos decir que el mercado del arte siempre ha sido un sistema de celos. En él, las obras se convierten en objetos de deseo. En todos los objetos brilla el anhelo del anhelo de los otros. El mercado los hace sensuales, la obligación de llamar la atención genera lo interesante. Su valor se nutre del hecho del deseo del otro”.

Así es cómo este objeto de deseo -la obra- ha pasado a un lugar privado, es un vínculo entre el espectador y la pieza, donde desaparece el deseo por el deseo del otro. Donde no es necesario el vínculo directo, tangible, visible con la institución sino que sólo se da mediado por la pantalla.

Tanto es así que desde hace algún tiempo, las casas de subastas tradicionales como Christie's y Sotheby's llevan a cabo subastas de NFT, y el pago incluso se realiza en criptomonedas, desde plataformas virtuales y -lógicamente- con una audiencia cada vez más digital.

Otro ejemplo es una nueva plataforma NFT: La Collection, ( https://lacollection.io/ ) dedicada a museos y colecciones institucionales que lanzó una colección denominada “Postales Digitales” -realizada en asociación exclusiva con el Museo Británico- en la cual las obras del artista japonés Katsushika Hokusai se llevaron al universo digital. Su lanzamiento coincidió con la inauguración de la exposición “Hokusai, The Great Picture Book of Everything”, en el Museo Británico, que estaba compuesta por 103 dibujos inéditos y más de 200 obras de Hokusai que algunas aún están disponibles para su compra en línea, incluida la icónica "Gran ola de Kanagawa".



Gran ola de Kanagawa


Este caso nos brinda un parámetro de cómo los hábitos de algunas colecciones pasan del ámbito público al privado y cómo ese deseo por la obra se traslada a un plano no regido por el sistema tradicional del arte.


Exhibición, si? Exhibición, no?


Pensando en las exhibiciones en formato virtual hablamos con el Lic. Luis Armando Cortés, Curador en jefe de la Galería CM/CEO de Galeriac mx (https://www.galeriacmx.com/) en Guadalajara, Jalisco; México.


Su trabajo se enfoca en la innovación digital y la reactivación de territorios a través del arte y la cultura. Con respecto al concepto de exhibición en estos nuevos ecosistemas, el especialista subraya:


Es muy complejo pensar en exhibición de arte en la web porque la idea de exhibir arte, particularmente arte contemporáneo, tiene mucho que ver con una experiencia “poiética” o “autopoiética”, que regularmente va con los materiales y lo que se vive, pero en la exhibición en el circuito cripto interfieren otro tipo de experiencias y contemplaciones. En lo personal, creo que la metáfora de exhibir permanece pero desde nuevas estructuras y mecanismos, dónde el curador o galerista, al igual que el artista digital, tiene que reformularse, cambiar su concepción de exhibición, de muestra, de coleccionismo, de todo... Es decir ¿exhibición en el criptomundo? Sí, pero con una reformulación de la mayoría de los participantes e incluso de las mismas ideas y formatos de exhibición.

(Foto) Pie de foto: Muestra digital curada por Luis Cortés en la plataforma Heurística Valquiria. De City Museo - https://www.galeriacmx.com/


De alguna forma podemos asegurar que el mundo del cripto arte, los NFT y tanto la digitalización comercial del arte, como la comercialización digital del arte (no es un juego de palabras aunque lo parezca llegaron para quedarse) y avanzan vertiginosamente, aunque todavía estén en una etapa germinal; no por pequeña, sino por lo gigante que puede llegar a ser y los paradigmas que ya está comenzando a cambiar.


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